Había poca gente que supiera como se llamaba aunque todos se hubieran aprovechado de ella en algún momento. “Siempre habrá alguien que te ayudara a hundirte mas en el barro” solía decir su abuela y vaya si tenia razón. No hay manos amigas ni ninots indultats. Sólo había oído hablar del conductor 666, el que te lleva abajo, definitivamente más abajo. El que siempre sonríe pero nunca esta feliz. El que usa y abusa pero nunca engaña. Quizás solo era un mito de aquella carretera de Arizona pero, si Dios viene en una Harley, porque no el diablo?