|
|
_Segundo actO_ |
|
|
|
Ciertamente, este cuento comenzó con un prólogo que pintaba bonito
e inolvidable. Más de la mitad de sus capítulos han sido mágicos y
me has hecho sentir como una princesa en el país de las
maravillas. La restante narración (‘cuando se pierde el respeto,
muere la magia’) ha sido un thriller del que sólo ha quedado una
plebeya vestida con harapos de mendiga. El epílogo ha sido lo más
parecido a ‘Arde Troya’. Y los créditos (que casi siempre suelen
resultar indiferentes) clausuran el sueño convertido en pesadilla,
utilizando los mismos adjetivos con los que el cuento empezó: ‘que
te vaya bonito’ (o ‘de muerte’… lo mismo me da que me da lo
mismo). E inolvidable, porque lo único que me ha quedado de ti, es
mi dolor. [8] Réquiem… por mi quimera [8] En mi alma
anochecía lo que amanecía en ti y así como la noche entera era
corta para soñar contigo, todo el día era poco para pensar en ti.
Pero… nunca una noche venció a un amanecer. Tú, la Noche. Yo, EL
Amanecer. [8] Lo dicho… [8] Me volví
vulnerable (a ti y por ti). Te llegué a querer más que a mí, más
que a nadie, más que a mi vida. Quizá eso es amar. Amar locamente
sin límite, sin medida. Ese ha sido mi mayor error: Anteponerte a
mi. Pero no había discusión sobre eso. Si te quería, te quería
incluso por encima de mi amor propio. Hasta que me lo has
pisoteado. [8] Has destrozado este amor sincero [8] Una vez te
escribí (y hace relativamente poco): - “Gracias por todas
las cosas bonitas” (Ahora te digo además: ‘gracias por intoxicarme
de malos sentimientos que han desembocado en presencia nula de
emociones’) - “Gracias por quererme” (Ahora añado:
‘aunque tu forma de querer sea dañina y nociva’) -
“Gracias por existir”. (A lo que a día de hoy agrego: ‘y por
seguir existiendo pero… lejos de mi’) - “Gracias por
sacar lo mejor de mi”. (Ahora, continuo diciendo: ‘y lo peor’)
- “Gracias por hacerme temblar de emoción” (Ahora te
digo: ‘gracias por hacerme tiritar de puro y auténtico dolor’)
- “Gracias por hacer latir de amor, deseo y pasión a mil
revoluciones por minuto a mi corazón”. (Ahora, también: ‘te doy
las gracias en su nombre por arrancármelo de cuajo con una
cuchara sopera, por dejarlo en escombros y por estar bombeando ya
no sangre sino horchata’) - “Gracias por descubrirme la
palabra AMOR”. (Ahora: ‘gracias por iniciarme en el master de la
decepción’) [8] Tu forma de querer, morir; tu forma de
sentir, matar [8] Las
razones que me han impulsado a ‘vomitar’ todo esto son las
siguientes: - En primer lugar quiero dejar claro que yo,
Lara Sacaluga Pérez, ya no tengo nada que ver con este ‘caballero’
y que por tanto, conversaciones que ha puesto en su rincón de la
red, no las ha tenido conmigo (tal y como muchos de vosotros me
habéis preguntado días atrás). Sobra decir que bajo ninguna
circunstancia habría tolerado semejantes contestaciones sin un
ápice de respeto y vergüenza y, plagadas de crueldad, brutalidad y
terrorismo verbal, que dejan entrever de qué pasta está hecha la
persona en cuestión. En ningún momento, desde hace dos
meses hasta hace escasas horas, he contado nada a nadie cuando me
han ‘acribillado’ a preguntas. ¿Por qué? Porque (aquí sí que voy a
soltar una palabrota) he esperado (de ESPERANZA) hasta el puto
último minuto, confiando en que sólo fuera una mala racha, un
punto y seguido o como mucho, un punto y aparte. Y esperé porque
me valía la pena esperar para llegar a entender. Hasta que un día
entendí que no había nada que entender porque no tenía sentido; tú
no tenías sentido. Sinsabores y sinsentidos insultantes al por
mayor que marcan EL punto y final o punto y pelota, entre ante
todo, dos amigos. Todo tiene su momento oportuno, preciso e
inmejorable. Y llegó. Lejos de gustarme y sentirme orgullosa
(aunque muchos lo estéis de mi) y no haya titubeado ni un santo
segundo, apostaría que a la que más le está lastimando todo esto,
pese a todo, es a mi. - En segundo lugar por la que
se montó la vez pasada (que muchos recordarán). ‘Si pactas y te
pones del lado del diablo, lejos de quemarte la mano, te abrasas
desde la punta del dedo gordo del pie hasta el último pelo del
cogote. Me he quemado, sí, pero no doy la razón a nadie, al menos
taxativamente. Volvería a poner mi mano en el fuego porque al fin
y al cabo, incendiarse también es vivir y, sino corro el riesgo de
chamuscarme por alguien a quien quería con locura y que era TODO
para mi, entonces ese no es el concepto de amor que yo tengo y… no
lo quiero. - Y en tercer lugar, que no menos
importante, pero sí la menos relevante a efectos públicos, son los
moratones crónicos en mi corazón, cordura e inocencia.
Me es soberanamente indiferente lo que los
espectadores estén pensando/diciendo/comentando a colación de la
obra representada. Esto se llama dejar a las cosas en su JUSTO
lugar. JUSTICIA que me tomo por la mano porque mis cinco dedos se
llaman: verdad, coherencia, evidencia, elegancia y templanza.
[8] Si estoy siendo mala, lo aprendí de ti [8] Toda
acción tiene su reacción pero si te dan un pellizco no puedes
devolver la ‘ofensa’ con una puñalada. Un pellizco como mucho,
picará y enrojecerá la zona por unos instantes, pero una puñalada
abre una herida desgarrando la piel, sangra a borbotones y deja
cicatriz permanente. Enhorabuena, ya puedes presumir de haber
cometido el crimen perfecto. [8] No me lastimes con tus… [8]
_____________________________
Se cierra el telón. Concluido el segundo acto
_____________________________
|
|
COMENTARIOS |
|
|
|
|
|
|
|
Este usuario sólo permite comentarios de usuarios registrados |
|
|
|
|
|
|