Todos los días hay cocido allí, pero seguro que se acuerdan de los dos tipos que van a comerlo en Navidades y en verano.
Siempre piden lo mismo, nunca aprenden. Una de pulpo, unos pimientos, algo de más, y luego el pedazo de cocido que sale por las orejas.
Es uno de los momentos que más disfruto del año. El reencuentro y la posterior copichuela son inigualables.
Pablooo, eres grande (y rude)
Necesito un físico (nucelar) cerca de mi :_
*Escuchando: La cancion del GoEar, qué si no